¿EL MEJOR JAMÓN?


¿Existe algún argumentario de referencia que sirva para valorar un buen plato de jamón como si de un aceite se tratara?  No exactamente (sí existen fichas de cata pero no para categorizar los jamones) y es que, aunque organolépticamente hablando (este “palabro” me encanta), haya mejores matices en uno que en otro o más persistencia en uno que en otro….seguro que nos ha sabido a gloria bendita (indiscutible) ese bocadillo de pan chicloso con jamón serrano corriente y moliente, que le hemos comprado al señor de turno a altas horas de la madrugada tras una noche de incansables bailes. En ese momento nos parece una MARAVILLA.

Un día, un gran bodeguero de este país (para más señas…de la zona de Peñafiel y no digo más) me comentó que si el mejor vino del mundo lo toma uno solo y tristón, no nos va a saber ni la mitad de rico que uno más “normalito” en la mejor de las compañías o celebrando un gran acontecimiento.

Y ahí le voy a dar la razón…Estuve allá por octubre del año pasado en un bar emblemático de Sevilla, cerca del río (no hablaré mal de nadie) en una taberna “de toda la vida” y mis amigos y yo pedimos jamón (deformación profesional) y cuál fue mi sorpresa al encontrarme con un EXCELENTE PRODUCTO en una PÉSIMA PRESENTACIÓN. Os dejo la foto que hice y que me sirve de ejemplo en los talleres de HAM-ON cuando explico lo que NO SE DEBE hacer con un plato de jamón (aunque estés en tu casa con tus amiguetes)

El plato debería haber sido lo suficientemente grande para no amontonar las lonchas. Las lonchas deben entrar en boca de un solo boca-do (algunas había que partirlas o doblarlas antes de metértelas en la boca). Eso sí, el plato era blanco y eso lo hicieron bien (para poder apreciar mejor el color de la loncha). Pero por favor, FINITAS, nos gustan FINITAS.

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